Un pobre leñador estaba talando un árbol cerca del borde de un profundo estanque en el bosque. Era tarde y el leñador estaba cansado. Había trabajado desde el amanecer, y sus golpes no eran tan seguros como lo habían sido temprano esa mañana. Así ocurrió que el hacha se le escapó de las manos y cayó al estanque. El leñador estaba desesperado. El hacha era todo lo que poseía para ganarse la vida, y no tenía suficiente dinero para comprar una nueva. Mientras se quedaba allí, retorciéndose las mano