Un día, cuando el sol había vuelto sobre el Bosque, trayendo consigo el aroma de mayo, y todos los arroyos del Bosque tintineaban felices al encontrarse con sus propias formas bonitas nuevamente, y las pequeñas pozas soñaban con la vida que habían visto y las grandes cosas que habían hecho, y en la calidez y tranquilidad del Bosque, el cuco ensayaba cuidadosamente su voz y escuchaba para ver si le gustaba, y los palomas se quejaban suavemente a sí mismas de su manera perezosa y cómoda diciendo q