“Querida mamá,” dijo un pequeño ratón un día, “creo que las personas de nuestra casa deben ser muy amables, ¿no crees? Nos dejan cosas tan bonitas en la despensa.” Hubo un destello en los ojos de la madre mientras respondía:— “Bueno, hijo mío, sin duda son buenos a su manera, pero no creo que nos quieran tanto como tú pareces pensar. Ahora recuerda, Greywhiskers, te he prohibido absolutamente que pongas la nariz fuera del suelo a menos que yo esté contigo, porque por muy amables que sean las per