Un día, la cocinera fue a la cocina para hacer galletas de jengibre. Tomó un poco de harina y agua, y melaza y jengibre, y lo mezcló todo muy bien, y añadió un poco más de agua para hacerlo más ligero, y luego un poco más de harina para hacerlo más espeso, y un poco de sal y algunas especias, y después lo estiró hasta formar una masa hermosa, lisa y de color amarillo oscuro. Luego tomó moldes cuadrados y cortó algunos pasteles cuadrados para los niños pequeños, y con moldes redondos cortó alguno