La Luna es muy hermosa con su rostro redondo y brillante, que ilumina con una luz suave y gentil todo el mundo de los humanos. Pero hubo un tiempo en que no era tan hermosa como lo es ahora. Hace seis mil años, el rostro de la Luna cambió en una sola noche. Antes de ese tiempo, su cara era tan oscura y sombría que nadie quería mirarla, y por eso siempre estaba muy triste. Un día se quejó a las flores y a las estrellas, pues eran las únicas que alguna vez miraban su rostro. Dijo: "No me gusta ser