Había una vez, en el corazón de un vasto y susurrante bosque, tres amigos poco comunes: Finley, el astuto zorro, Willa, la valiente loba, y Pippa, la curiosa gata. Su hogar era una acogedora madriguera bajo el roble más alto, donde la luz del sol bailaba sobre hojas esmeralda y el aire olía dulcemente a flores silvestres. Una mañana brillante, mientras el rocío brillaba como pequeñas joyas sobre el césped, los tres amigos se reunieron sobre una manta para desayunar. Finley mordisqueaba una baya,