En un reino lejano, escondido entre colinas de lavanda y bosques susurrantes, se alzaba la oscura y derruida torre de Malgorth, el mago más malvado que jamás existió. El corazón de Malgorth era tan duro como escamas de dragón, y su risa retumbaba por toda la tierra como un trueno. Gobernaba su torre con hechizos tan terribles que ni los caballeros más valientes se atrevían a acercarse, y su sombra atormentaba los sueños de cada aldeano, desde el río Lune hasta el borde de los Acantilados Helados